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La importancia de la cera en los oídos de los más pequeños

Actualizado: 16 nov 2022

Las falsas creencias sobre la limpieza de los oídos de los niños pueden llegar a provocarles infecciones


El conducto auditivo de los niños es más vulnerable al estar todavía en fase de desarrollo.


La delicadeza del conducto auditivo es desconocida por muchos, así como también lo es su cuidado. A consecuencia de esto, la mayoría limpiamos de manera incorrecta los oídos por culpa de falsas creencias populares sobre su higiene. Esto supone unos riesgos, especialmente en los niños, que son más vulnerables a causa de su temprana edad y de que todavía están en fase de desarrollo. Por ello, es importante saber de qué manera cuidar lo s oídos de los más pequeños para no provocar ningún problema de gravedad.


Se tiende a creer que la cera es una señal de mala higiene, cuando la realidad es que limpia, protege y lubrica el conducto auditivo externo, actúa como una barrera frente las infecciones e impide que se dañe el tímpano. Por norma general, no es necesario extraer la cera de los oídos de los niños, ya que al mover las mandíbulas cuando hablamos o masticamos, la cera sale al exterior del oído y, con la ducha e higiene diaria, se cae sola. Solo en el caso de exceso de cerumen en el conducto exterior, que se suele mostrar en síntomas como picor o molestias, hay que limpiar adicionalmente esa parte del oído.

Con el fin de mejorar el cuidado de los oídos de los más pequeños de la casa, en Innova Opticas os enumeramos una serie de consejos para su correcta limpieza:


  • En el caso de exceso de cera en el conducto exterior, es aconsejable retirarla muy cuidadosamente con una gasa, sin llegar a introducir nada dentro del oído.

  • Evitar utilizar bastoncillos, los dedos o cualquier otro objeto, ya que estos vuelven a meter la cera dentro del oído y pueden arañar el conducto auditivo, producir un taponamiento, crear una infección, producir dolor e incluso pérdida de audición.

  • Huir de los remedios caseros como, por ejemplo, echar un chorro de agua, que puede provocar una otitis.

  • Secar bien, aunque superficialmente, los oídos al salir del baño.

Acudir anualmente al otorrino para hacer revisiones. En caso de que el niño se queje de dolor o molestia, sensación de taponamiento o cualquier problema auditivo, acudir inmediatamente al pediatra o a un especialista.




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