Detección precoz como tratamiento al Glaucoma

Actualizado: abr 26

El pasado 12 de marzo se celebró el Día Mundial del Glaucoma que, según la Organización Mundial de la Salud, es la segunda causa de ceguera en mayores de 60 años. Se le determina como la ceguera silenciosa, pues esta enfermedad no presenta síntomas previos en fases primarias. Es por ello que es de suma importancia acudir a revisiones anuales a partir de los 40 años, puesto que si se diagnóstica a tiempo, se puede prevenir.





EL GLAUCOMA, TIPOS Y TRATAMIENTOS

Se trata de una enfermedad crónica la cual provoca un daño progresivo del nervio óptico a través de la muerte precoz de las células ganglionares de la retina. Cuando estas células mueren, el nervio óptico queda vacío por la ausencia de estas produciendo la pérdida del campo visual.

El principal factor que causa el glaucoma es la hipertensión ocular y esta es debido a que el humor acuoso queda acumulado porque no se drena de una manera correcta, provocando una presión que no puede soportar el nervio óptico, que queda dañado generando una pérdida de sus fibras nerviosas. Otro factor, no menos importante, pero si menos común es que se trata de una enfermedad hereditaria.


-TIPOS-

Existen dos grandes tipos de glaucomas: el de ángulo abierto, el más frecuente, y el de ángulo cerrado.


El glaucoma de ángulo abierto, se desarrolla de manera lenta y está caracterizado por la obstrucción de los canales de drenaje, provocando dicha presión ocular. Se denomina de “ángulo abierto” porque presenta un ángulo amplio entre el iris y la córnea. Los síntomas más frecuentes son una visión con efecto túnel o la pérdida de la visión periférica o central.


El glaucoma de ángulo cerrado, al contrario del de ángulo abierto, se desarrolla rápidamente provocando un bloqueo de los canales de drenaje, produciendo dicha presión intraocular. Su ángulo entre el iris y la córnea es cerrado y estrecho. Algunos de los síntomas de este tipo es la visión borrosa, visión de puntos negros en movimiento.


-TRATAMIENTOS-

El tratamiento más común para reducir los efectos del glaucoma es el uso de colirios o gotas oftálmicas, que entre los tipos podemos encontrar las que aumentan el flujo de creación y salida del líquido acuoso del ojo o las que disminuyen la producción de dicho líquido. Por otro lado, los colirios que disminuyen la presión ocular debido a la reducción del líquido intraocular. Y, por último, las que aumentan el drenaje debido a que se disminuye la producción de líquido.


En ocasiones, el uso de colirio no es suficiente, por lo que se recurre a tratamientos con láser u otras intervenciones quirúrgicas como son la cirugía de filtración o tubos de drenaje.


DETECCIÓN PRECOZ COMO FORMA DE PREVENCIÓN.


Como ya se ha dicho anteriormente, el glaucoma se trata de una enfermedad crónica que, a día de hoy, no tiene cura, pero si se detecta a tiempo existen tratamientos que pueden ralentizar el progreso de esta enfermedad o incluso, llegar a preservar la vista.


Desde Innova Ópticas, aconsejamos que a partir de los 40 años se deben realizar revisiones oculares de manera asidua, cada 2 o 4 años y conforme van pasando los años, dicha revisión deberá ser anual.


Varios estudios confirman que el ejercicio físico puede modificar el flujo sanguíneo que llega al ojo reduciendo la presión ocular. Entre las actividades físicas más recomendadas se encuentra caminar rápido, correr o ir en bicicleta.


Existen, también, algunas investigaciones que afirmar que una dieta con altos índices en grasa y proteína y baja en hidratos de carbono, puede ser un factor positivo para prevenir el glaucoma.


Otras medidas preventivas aconsejables son la reducción del consumo de cafeína, dejar de fumar y tomar un suplemento de vitamina C o alimentos antioxidantes.


La salud visual es importante, por ello no dude en visitar nuestras ópticas para que nuestros especialistas le hagan una revisión a su vista.



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